viernes, 4 de octubre de 2013

BOLIVIA: LOS ANARQUISTAS NO SE RINDEN



Persecuciones, montajes e infiltrados a dos años del inicio de la VIII Marcha
Durante estos últimos años hemos vivido de muy cerca las estrategias que el Estado utiliza para desbaratar movimientos que de alguna forma le incomodan y no le dejan tranquilo. Utilizan diferentes medios, desde el espionaje hasta la represión. Las reacciones inofensivas lo han ido nutriendo de confianza para arremeter a cualquier acto de rebeldía proporcionándole un resultado favorable y una posición ventajosa. Los aparatos de inteligencia del Estado tienen a la mano diferentes medios para la labor represiva como la infiltración de agentes de policía y civiles en las luchas sociales.
Así descaradamente se critica al Estado norteamericano de espionaje mientras el Estado boliviano utiliza los mismos mecanismos para fabricar pruebas, montar e infiltrar. El afán de estos mecanismos persigue el encarcelamiento para crear un escenario de miedo y terror, cuando viene de otro lado es criticado, pero, cuando se lo utilizan es correcto –para ellos– para castigar, perseguir y encarcelar; la ejemplificación es otra forma de violencia estatal para ahogar cualquier acto revolucionario. El montaje y la persecución muy bien pueden acomodarse por medio de las leyes hechas para esto, muchas veces apuntan a organizaciones dirigenciales donde la estructura piramidal va ser un buen blanco para localizar a las cabezas porque son fácilmente identificables, el resultado llevará a un temor generalizado en las masas ocasionando que todo el movimiento se desbarate. De esta manera el Poder logra desarticular cualquier resistencia.


Fuente: Territorios en resistencia